Chap 2
Maldigo el dia en que por no poder contener mi faceta de Heroína de los necesitados lo conocí. Ahora vive en mis sueños, y no solo en ellos, cada vez que veo a una pareja en un dulce abrazo me surge el anhelo¿lo deseo? es algo obvio. Mi cuerpo no conocía este tipo de sensaciones, pero ahora las siente, cuando lo veo rondando mi área de trabajo se me pone la piel como gallina, se erizan los bellos de mi nuca, y me entran enormes deseos de arrojarme a sus brazos, lo deseo como una loca, lo deseo tanto como un sediento desea un vaso de agua en el desierto, lo deseo porque me dio, lo que nadie me había dado antes, un beso!!
-tengo que irme Maaya, nos vemos mañana!- le digo a la chica que cubre el turno de la noche. Todos los días trabajo en este hotel, y aunque no va mal, quedo completamente exhausta de trabajar dos turnos¿Pero qué necesidad? dijo mi hermano Touya ayer. Me pidió que regresara, que entre los dos podríamos convencer a papá, que podía viajar a Europa y estudiar en las mejores escuelas de ballet, pero los conozco a ambos, uno es tan cerrado como el solo, tan dominante y jamás acepta razones, a su lado nadie tiene razón. Y el otro es lo que yo jamás volveré a ser, una marioneta. Hasta puedo apostar todo lo que tengo a que fue mi propio padre quien le ordenó que viniera por mi. Puedo imaginarlo maquinando la mentira que me haría morder el anzuelo, no mas, no otra vez. El frío de la noche me congela los huesos, pero permitirme un abrigo nuevo y más térmico se me hace imposible, todo lo que tengo lo guardo para una cosa, ir a la escuela de ballet. Mientras espero el autobús en la parada puedo ver a mí alrededor, las primeras nevadas se acercan, todo el mundo camina casi encogido, el frío es insoportable, mis dientes castañean y lo único que puedo pensar es: Un poco más, solo un poco más.De repente siento algo calido rodearme, es un abrigo, pero ¿de donde?. . . hasta que lo veo, el dueño de mis pesadillas, blandiendo un pañuelo blanco, lo había visto seguirme antes, pero no se me había acercado tanto desde aquella vez, es raro pero me había atraído aun cuando parecía mucho mayor, cuando me di cuenta que parecía apenas unos cuantos años mayor que yo, me sentí feliz, como si su edad me abriera una posibilidad con el, pero ¿Quién era el? lo único que sabia es que tenia una de las suites mas lujosas del hotel, que llevaba viviendo allí, poco mas de un mes, Era el señor Li, aunque a estas alturas mas parecía un adolescente con esa mirada.
-Que frío hace ¿no? preguntó, -Así es, y por eso debería tener puesto su abrigo Señor, puede resfriarse. Lo dije sin darme cuenta que el ya tenia un abrigo puesto.
-oh, no te preocupes por mi Sak, yo ya estoy bien abrigado a diferencia de ti. Su sonrisa me deslumbró, había algo en este hombre que me causaba miedo, después de su ofrecimiento de acostarse conmigo no debería tratarme con tanta deferencia, si creía que yo me metería en su cama debería tratarme como lo que cree que soy, una fulana.
-mira hace mucho frío aquí afuera ¿porque no vamos al café de ahí enfrente y platicamos quieres? me dijo extendiéndome la mano, invitándome a tomarla, y yo deseando.
-eh, no. . . Yo no. . . Quiero decir, Gracias, pero ya es muy tarde y el autobús no pasa después de las 11, le agradezco su invitación, pero será otro dia.
-mira no voy a entretenerte por mucho tiempo si no quieres, y además me ofrezco a acompañarte hasta tu casa, solo quiero hablar contigo, es un asunto de negocios si lo quieres llamar así. No, oye no me veas así, te juro que nada tiene que ver con la ultima propuesta que te hice.
-Está bien, dije no creyéndome del todo lo que me decía.
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-Necesito una asistente, he estado de vacaciones últimamente y pues debo regresar al trabajo, ya sabes, y despedí a mi último asistente, así que te ofrezco el puesto¿Qué te parece? Dije con mi sonrisa lo mejor fingida posible, ninguna mujer, incluida Yin había logrado encenderme de la manera en que esa chica lo hacia, estaba metida en mis pensamientos, y la verdad me estaba obsesionando con ella, bueno, con su cuerpo, necesitaba de alguna manera meterla en mi cama, y que mejor que haciéndola trabajar para mi.
–Eh, Señor Li, yo. . . –Syaoran, llámame Syaoran, me haces sentir como un viejo cuando solo tengo unos cuantos años mas que tu.
–Esta bien, eh, Syaoran, dudo mucho que yo este cualificada para un puesto como ese, además no tengo intención de dejar mi empleo, le agradezco su propuesta pero, no puedo aceptar.
–Por favor, solo se trata de llevar mi agenda y acompañarme a algunos eventos, además tienes un porte majestuoso y un vocabulario excelente, hasta podrías pasar por. . . . –Por una mujer de Clase – me interrumpió. No es lo que habría pensado pero me di cuenta que así era. – mira no quería decir eso, pero si lo piensas así, me encogí de hombros restándole importancia al comentario, – además podrías ganar mucho mas dinero que en el hotel, podría multiplicar tu sueldo muchas veces mas, además no tendrías que trabajar tanto le dije, eso siempre funcionaba, aunque mis planes era mantenerla despierta muchas noches, ella aun no lo sabia.
– mire – arquee una ceja porque empezaba a llamarme de usted otra vez, –mira– dijo al darse cuenta, yo. . . no he trabajado nunca para un ejecutivo, y estoy muy cómoda haciendo lo que hago, déjame pensarlo¿quieres?
Pero yo ya tenía la respuesta, ella aceptaría, aunque reticente pero aceptaría.
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Dos meses, trabajando para el hombre del cual estaba perdidamente enamorada, si había sobrevivido al primer mes, era muy seguro que sobreviviría unos meses mas, y es que desde que le di el si, Syaoran arrojo sobre mi un manto de seducción que me hizo muy difícil escapar, además ya había renunciado a mi otro empleo, y no tenia mucho que hacer.
Me gustaba mi trabajo, prácticamente me pagaba por asistir a reuniones con el, en una de esas fiestas descubrí que había querido decir cuando dijo que podría pasar por alguien diferente, de un momento a otro deje de ser Sakura para convertirme en Yin, cualquiera que conocía a Syaoran me confundía con esa persona, un dia harta de tantas confusiones le pregunté a Syaoran quien era Yin, primero pataleo, refunfuño y creí que no iba a contarme, horas después nos encontrábamos sentados en un sofá, el acostado con su cabeza en mi regazo y yo dándole el consuelo que no sabia que podía dar, a partir de ese momento nuestra relación de jefe-asistente pasó a un plano muy diferente, nos convertimos en amigos, ambos nos contamos nuestros secretos, le contamos al otro nuestras carencias, y nuestra amistad parece crecer dia con dia, y cuando recuerdo lo que esa mujer le hizo se me parte el corazón y me dan unas ganas tan intensas de llorar que hay veces que no me puedo contener.
Se me hace imposible que una mujer lo haya herido de esa manera, y lo peor de todo es que yo sea su viva imagen ¿Qué como lo sé? un dia encontré una revista de un par de años antes, y ahí los vi, Syaoran tenia 20 años en ese entonces y Yin 18, eran la pareja perfecta, la prensa decía que se casarían apenas Yin Tuviese los 20. Seis meses después de que syaoran descubriera su engaño.
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Desde que le había abierto el corazón a Sakura¡Por qué así se llamaba, Sakura Kinomoto! ella se había convertido en el bálsamo que curaba a su corazón, de alguna manera lo hacia sentirse tranquilo, y muy alegre, ella poseía una dulzura que no había visto en nadie mas, desde el momento en que dejó de ser su empleada y se convirtió en su amiga las cosas cambiaron, hasta dejó de intentar seducirla, se dio cuenta que no podría hacerle semejante perrada a una persona que le había dado tanto, pero ese conocimiento no mitigaba el deseo que sentía por ella, quería que lo amara, tanto como amaba a todos esos desvalidos que encontraba en la calle.
Quería amarla, pero la sombra de Yin lo empañaba todo, aunque eran muy diferentes siempre terminaba asociándolas de una manera u otra, comparándolas, obviamente sus comparaciones no eran del todo justas, Sakura se encontraba en un pedestal mientras que Yin, bueno Yin era lo peor de lo peor.
Por esa razón no podía pasar a un nivel mas alto su relación con Sakura, necesitaba estar seguro de estarla amando a ella y no a la sombra de Yin, porque estaba seguro que si sakura se convertía en su mujer, seria para siempre, o de lo contrario, la perdería.
– Sak¿puedes venir a mi oficina por favor? le dijo por el interfone. –en un momento voy, le dijo¿para que la llamaba a su oficina si le podía haber dicho que era lo que quería por el teléfono? pero necesitaba verla, cuanto antes.
Una vez entró en su habitación, con esa gran sonrisa que la caracterizaba en los labios, la estancia pareció llenarse de luz.
– Dime¿que es lo que se te ofrece?
– Necesito que me disculpes, ya te había dicho que no iríamos hoy a la cena de Misato, pero acaba de hablarme y no me pude negar, espero que no tengas nada que hacer.
– eh, yo. . . ya tenia planes para esta noche, dijo un poco apenada, lo noté en la manera en que se ruborizó, aunque en ella era muy común, se me hizo raro y pregunte.
– Es muy importante tu cita, pregunte sonando más irritado de lo que debía sonar.
– Bueno, si un poco- Me sorprendió, para ella no habían cosas más importantes que cumplir con su trabajo, hasta ahora.
– Y podrías decirme que es eso tan importante, pregunté ahora si dejando ver que tan Irritado estaba, –Que es más importante que acompañarme a esa cena.
– eh. . . Yue, me invitó a cenar, y ya había venido dándole muchas largas, se me hace de muy mal gusto decirle que siempre no, pero si me necesitas, aun estoy a tiempo de cancelar, me dijo ya encaminándose a la puerta, y que mas hubiera deseado yo, que decirle que si, pero por primera vez, pensé en ella mas que en mi. Talvez a ella si le interesara Yue, y prefería asarme entre las llamas del infierno antes de mendigarle amor a otra mujer.
–No te preocupes, ve a tu cena, luego veo que excusa dar para justificar tu ausencia.
–Gracias– me dijo, con su cara de ángel, que últimamente me estaba haciendo suspirar.

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