jueves, 18 de marzo de 2010

NADIE COMO TÚ


Había ocurrido un hermoso día de verano, era un día caluroso. Él acababa de entrar a la universidad. Disfrutaba de una vida que no le pertenecía, era una vida que él no tenía derecho a vivir.  Más sin embargo debido al esfuerzo de una persona él la vivía. A los dieciocho años había cometido el error más grande que un chico de esa edad podría cometer.

Conocía a Sakura Kinomoto desde que eran niños, estudiaban en la misma preparatoria porque su madre había odiado que se fuera de casa tan joven. Acudía a la preparatoria rural, junto con los hijos de cualquier simple trabajador de Tomoeda. Para su madre que fuera a la Preparatoria con todos los sucios hijos de los obreros era un poco mejor que dejarlo ir lejos.

La primera vez que la vio usaba un desgastado vestido azul. Tiempo después se enteraría que era uno de sus dos mejores vestidos. El enorme contraste entre sus posiciones sociales era impresionante. Mientras él usaba la misma camiseta en el  mismo mes por pura rebeldía, ella no podía darse el lujo de usar el mismo vestido menos de dos veces a la semana.

Aún así, lo había atraído la risa que brillaba en sus ojos,  la dulce sonrisa tierna. Se había enamorado como un loco de ella. La había deseado, la había poseído  y la había dejado embarazada.
Mientras él disfrutaba con sus otros compañeros de su ceremonia de graduación, ella se había quedado toda la ceremonia espiando detrás de un árbol, vestida con su desgastado vestido azul y con sus dulces ojos brillando de un orgullo ajeno. Ella estaba orgullosa de él. A ella la habían expulsado de la escuela por estar embarazada.

Llámese culpa, Amor o responsabilidad, Syaoran Li había pedido a Sakura Kinomoto en matrimonio. Sus padres había dicho: “Te casas con ella y te desheredamos”. Él había tomado la opción más honorable.
No tenían nada para vivir, Fueron a Tokio. Vivian en un departamento destartalado  sin más muebles que un colchón viejo. Eran tan pobres como ratas. Pero se amaban! Se amaban con la pasión de un amor dulce y joven.

Había buscado trabajo, un par de meses después se había dado cuenta que no podía atender la escuela y el trabajo al mismo tiempo. Ella tan dulce que era le había pedido que dejara  el trabajo. Ella se encargaría de ambos. De los tres. Con su panza de embarazada trabajaba todos los días desde que el sol despuntaba hasta que llegaba la noche.
Como el dinero aún no era suficiente había ideado vender galletas que ella misma hacía. Por las noches mientras él  estudiaba ella horneaba galletas para vender.
Su hijo nació en un hospital de beneficencia pública. El pequeño cuerpo de Sakura había dado a luz a un niño sano y vivaz.  Una tarde mientras pasaba por unos jardines de la ciudad donde recogía flores silvestres para llevar a la mesa, Sakura había encontrado un cochecito de bebé. Lo había cogido bajo un brazo mientras en el otro cargaba a su hijo.

Con sus dulces manos había arreglado el cochecito, poniendo pedazos de tela aquí y allá. Enderezado las inestables ruedas y le había dado a su hijo un lugar para transportarlo.
Y  entonces ese  día caluroso de verano él acababa de salir de un laboratorio con sus nuevos amigos, todos de clase alta. En ese entonces Syaoran deseaba su aprobación más que nada en el mundo.  Uno de ellos había gritado: “Miren, la chica de las galletas”. El piso bajo sus pies se movió.

¿Por qué estaba allí? ¿Por qué en ese momento, donde sus amigos la podían ver? La cólera y el resentimiento bulleron de su ser. Ella estaba tan sucia y desarreglada! ¿Por qué lo avergonzaba de esa manera?
Cuando ella detuvo el cochecito donde transportaba a su bebé y las galletas se le notaba cansada, ojerosa  y delgada. Sus amigos habían dicho que era una niñita.  En ese momento había olvidado todo el amor que le profesaba. Su risa, sus besos, la manera en que iba ansiosa a sus brazos,  los corazones que dibujaba en su tenso abdomen antes que diera a luz. Había olvidado  que no podía pensar en nada más que enterrarse entre sus muslos. 

Mientras la veía acercarse escuchaba todas las duras palabras de sus padres: Ella destruirá tu vida. No es más que una sucia pueblerina. Te atrapó con el más viejo de los trucos. Si quieres ver un solo centavo de tu herencia, divórciate de ella. Eres demasiado para esa niña. Te mereces algo mejor que vivir en ese departamento lleno de cucarachas con una chica pobre. Incluso si esa chica lo hacía llorar de emoción cada vez que hacían el amor.

Uno de sus amigos gritó. “Niña de las galletas, ven aquí”.

El quiso correr, que la tierra lo tragara en ese instante. Pero ya no había tiempo. Uno de sus amigos apartó la mantita que ella había cosido con pedazos de tela y le hizo cosquillas en la barriga a su hijo. Una de las chicas que se la pasaban insinuándosele le preguntó:

-Syao, no me invitas unas galletas.

-Yo. . .

-Vamos Syao, tienes que probarlas, no sabes lo que es bueno hasta que las has probado- Ellos no sabían que él empaquetaba esas galletas todas las mañanas. Y ella le daba una pequeña bolsa todos los días.
Ella lo había mirado con la dulce sonrisa brillando en los ojos, llevaba el cabello recogido y tenía el hombro de una vieja camisa de cuadros mojado justo donde su hijo había babeado incontrolablemente.

-Si claro, tomaré dos.

Su cabeza castaña se inclinó como diciendo: “ ¿cuándo les dirás quien soy?”. Pero consiguió seguir sonriendo disfrutando de la broma.

Su fe en el era infinita. Ni se había inmutado al ver comprarle unas galletas a una hermosa chica, arreglada como para una fiesta. Él sonrió, metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó unas monedas.

Fue después, cuando sacó el dinero, que ella entendió. No iba a reconocerla frente a sus amigos, ni a ella ni al bebé que, despierto lo había reconocido y se había puesto inquieto pidiendo sus brazos. Fue exactamente como si alguien apagara su luz interior, haciendo desaparecer su risa, su alegría, su fe en él. El desconcierto y el dolor anegaron sus rasgos, por un momento clavó los ojos en él. Pero finalmente metió la mano en el cochecito para coger las galletas y se las dio con su mano temblorosa.

El le dio una de las cinco monedas que ella le había dado esa misma mañana cuando salía para clases. Se las dio como si ella no fuera más que un mendigo en un callejón. Dio la vuelta y se alejó con las galletas quemando en la palma de su mano. Como si fueran monedas de plata.

De eso hacía más de diez años, jamás se perdonó. Sabía que ella tampoco lo había hecho. Ese día había matado a la persona que más amaba y que más lo amaba en el mundo.
Continuará. . .
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Esta es una adaptación de un fragmento de Nadie como Tú de Susan Elizabeth Phillips. En ese libro los padres del protagonista cuentan su  historia, es demasiado triste pero al final es bella.
NO lucro con esta adaptación solo quise escribirla con los personajes que más me gustan haciendo cambios en la redacción pero tomando parte del argumento.
Espero la hayan disfrutado y me dejen sus comentarios.

martes, 2 de marzo de 2010

Sustituta de tu amor

Chap 3
La cena con Yue había transcurrido casi normal. Pero una vez llegar me arrepentí de haber aceptado, desde que llegamos no me dio tregua alguna, y aunque ya me imaginaba sus intenciones, esta vez no hubo disimulación alguna, me dijo que se había enamorado como un loco de mi, y que no le importaba que yo estuviera con Syaoran, que el estaba dispuesto a luchar por mi amor aunque tuviera que luchar contra uno de sus mejores amigos.



Rápidamente le hice ver que entre Syaoran y yo no existía nada más que una amistad, pero eso fue un grave error. Pues al no estar Syaoran como obstáculo me propuso hasta matrimonio.

Yue era un buen hombre, y si alguna vez me casaba con alguien sin duda seria él. Pero desafortunadamente no había manera de que llegara a amarlo. Estaba tan perdidamente enamorada de Syaoran que si el me daba por lo menos una oportunidad haría lo que estuviera en mi alcance y hasta más para que me amara por lo menos un poquito. Si el me amará ya nada mas tendría valor para mi, incluso el sueño que me alejo de mi familia. El era todo lo que una mujer como yo deseaba tener, era todo lo que una mujer como yo no podría tener. Yin había dejado tan poco de él, prácticamente había dejado un cascarón andante, y eso aun dolía en mi alma, porque hiciera lo que hiciera se me hacia casi imposible reanimar a ese muerto corazón.


–Bueno señorita, ya estamos en su edificio!– dijo Yue, esperando la invitación de Sakura para que subieran a su apartamento, como la invitación nunca llegó, se bajo del automóvil y lo rodeo, para ayudarla a bajar.



–Gracias– le dijo ella, agradeciendo su caballerosidad, –Fue una cena fantástica me la pase muy bien.



–Sakura, yo. . . yo quiero que tengas presente mi propuesta, ¿está bien? Dime que lo pensaras!



–Está bien, lo pensaré –dijo, y sin mas la tomo por los antebrazos para besarla apasionadamente, en ningún instante pensó en corresponder al beso, y se quedó estática, sin moverse. Al percatarse Yue la soltó y le pidió una disculpa.
–discúlpame tu a mi, quisiera corresponderte, pero no puedo, dame tiempo ¿quieres?


–Si, te esperaré– y sin más, se despidió y se fue.


Cuando estaba por entrar en su departamento, escuchó un ruido a sus espaldas, allí se encontraba Syaoran, con el rostro rubicundo, el nudo de la corbata deshecha, y con aliento alcohólico.

Sin esperarlo recibió su segundo asalto de la noche, tomándola por los brazos y pegándola a la pared, la besó con esa ferocidad tan suya. No dejó de forcejear hasta que Syaoran la apresó con más firmeza contra su cuerpo. La presión que ejercía su boca se incrementó en un ardoroso intento de que ella separa los labios.



Sakura nunca había imaginado un beso semejante, una caricia profunda, tierna e impaciente que pareció dejarla sin fuerzas hasta el punto de que se vio obligada a cerrar los ojos y buscar el firme apoyo del torso de Syaoran. él aprovechó al instante su debilidad, la apretó contra su cuerpo hasta que no quedó un milímetro de separación entre ellos y le introdujo uno de sus fuertes muslos entre las piernas para separarlas.

La punta de la lengua de Syaoran comenzó a juguetear en el interior de su boca con cálidas caricias que recorrían el borde de sus dientes y la sedosa humedad que se extendía tras ellos. Sobresaltada por semejante intimidad, Sakura retrocedió, pero él acompasó su movimiento y le colocó las manos a ambos lados de la cabeza; no dejó de acuciarla, incitarla y darle placer hasta que de la garganta de ella escapó un gemido tembloroso y comenzó a empujar a Syaoran de modo frenético.


–¿es que te has vuelto loco? ¡Syaoran suéltame!


–No le dijiste eso a Yue ¿cierto? ¿disfrutaste mas de su abrazo? Dímelo!–exigió–¿es porque el si te gusta y yo no?

–estas, ebrio!

–si, pero ¿Sabes por qué?¿tienes idea por qué? por que mientras estaba en la cena me imaginaba a Yue, besándote, tocándote, haciéndote gritar, y no lo pude soportar, y si hubieras subido con el, te juro que lo habría matado nada más entrar al edificio¿Qué tiene él Sakura?¿Qué tiene el que yo no tenga para que me dejes acercarme a ti? ¡dímelo!– exigió una vez mas.


–Syaoran, suéltame que me lastímas –le dije, y es que sus manos que rodeaban mis muñecas no me lastimaban tanto como sus palabras, lo amaba más que a nada ni nadie y ese era el verdadero problema.
–Yo... suéltame por favor!


-Dímelo, Sakura, dímelo y entonces me iré!


No supe que fue lo que se desató en mi, mis sentimientos eran demasiado intensos para seguir guardados dentro de mí, y además el quería saberlo. –Yue, me cae muy bien, me divierto mucho con el. Pero Yue no tiene nada que puedas querer tener. Al contrario Yue no tiene algo que tu si.


–¿Ah si?– me dijo de manera incrédula y hasta burlona – Y que tengo yo que el no ¿Qué es lo que hay en mi que te desagrada tanto?


-Tu. tu tienes mi completa atención, tu eres dueño de mi pobre corazón, Tu tienes las facultades para destruirme con tan solo desearlo, y sabes porque¿sabes porque?– grité– Por que yo te amo, como a nada ni nadie.



–¿Me amas? –preguntó–¿realmente me amas? y eso fue todo lo que necesite para perderme en sus ojos, y reclamar sus labios, –si –le dije –como nunca a nadie, de la manera en que estoy segura, nadie te amó y nadie va a amarte. – Terminé entre beso y beso.


–muéstrame sakura, muéstrame cuanto me amas, y enséñame a amarte también. Fue todo lo que necesité para rendirme y entregarme en cuerpo y alma, para abrir mi corazón y dejarlo instalarse por completo, y aunque sabía que eso solo me traería sufrimiento, lo permití gustosa.



Me arrebató las llaves del apartamento y entramos, como tantas veces, de la forma en que nunca lo habíamos hecho. Comiéndonos mutuamente, victimas de la pasión tan desbordante que se propagaba por cada poro de nuestra piel, besos dulces, besos ardorosos, todo a la vez, todo un torbellino de emociones, no podía darme cuenta cuando empezaba un ritmo y terminaba otro, hubo un momento en que lo desconocí, era otro, hambriento, feroz, de la forma en que no lo había visto nunca, me asustó, era la primera vez, y no quería que fuera así, quería que fuera dulce y paciente, porque aunque lo deseaba de mil formas posibles aun tenia miedo.



–Syaoran, yo. . . espera –le dije– escapando de sus labios. –¿podemos ir mas lento? –¿Por qué?– preguntó con un seño en la frente –Es. . . es mi primera vez– le dije. Su seño, se transformó, y en su mirada había algo que no había visto nunca, sorpresa.


–perdóname, no. . . no sabia– rozó con sus nudillos mi mejilla y tomó mi barbilla, buscando mi mirada me dijo –es el mejor regalo que nadie podría hacerme.– Besó mis parpados cerrados, y comenzó con una nueva cadencia, suave y tierna, como alas de mariposa, llevó sus labios a los míos, y jugó con ellos, hasta que sentí que no podía mas. –vamos, le dije tomándolo de la mano y llevándolo a mi habitación..


Se deshizo de cada prenda, lenta y sensualmente, enloqueciéndome, tocando cada porción de piel que encontraba desnuda, besando, palpando, acariciando. –Sakura, murmuró, –Mi Sakura– dijo con la voz entrecortada. y me tomó en brazos, para colocarme suavemente en la cama que sería testigo de nuestra entrega, lentamente se quitó cada prenda, era premeditado, haciéndome esperar, haciéndome desear, segundo a segundo, más y más.


Suavemente cubrió mi cuerpo con el suyo, haciendo lo posible por despojarme de mi pudor, acaricié su espalda con un poco de temor, su piel suave y calida bajo mis brazos, sus labios que se deslizaban a lo largo de mi cuello, sus manos que subían y bajaban acariciando mis muslos, todo era perfecto. En ese momento, y solo por ese momento el era enteramente mío.


–No puedo soportar más– me dijo, me dio un beso en la frente demostrándome que lo nuestro no era algo meramente carnal, y se hundió dentro de mi ser de una sola estocada, el malestar fue breve, pero algo tan ínfimo comparado con la dicha que sentía, por fin era suya, suya de verdad, no como en mis sueños locos, sueños anhelantes, esto era la pura realidad.

–Gracias!! Gracias por ser tan sincera –me dijo entre beso y beso con la voz entrecortada, –Te amo – le conteste y esa pequeña frase le imprimió algo, con mucho cuidado comenzó a moverse dentro de mi, arrancándome jadeos, y luego gemidos, luego alcance a ver una parte de cielo en sus brazos, si el cielo existe, creo que lo que ví se le parece mucho.


Luego calma, para recomenzar, esta vez lo sentí temblar en mis brazos, y me sentí poderosa, me sentí mujer, ambos nos abandonamos en nuestro placer, en los brazos del otro. Cansados, e intentando recuperar la respiración nos quedamos así, muy juntos, unidos aún. Mientras nuestros corazones. . . No. Mientras mi corazón le decía al suyo lo mucho que lo amaba al ritmo de sus palpitaciones.
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Me enloquece la manera en que su aroma queda gravado en mi cama, su calor, su pasión todo en ella me tiene loco, a dos meses de mantener nuestra relación aun estoy insaciable, estoy seguro que jamás me saciaré, es mi niña, es mi mujer, es todo lo que nunca pude desear, estoy seguro que la amo, estoy completamente seguro que es ella la que acelera mi corazón no la sombra de la otra.


Yin Fa Lyo, la mujer a la que amé por casi más de 10 años, anoche soñé con ella, todas las noches soñaba con ella, siempre atormentándome, siempre siguiéndome, pero anoche fue diferente. Ahí me di cuenta que eso que sentía por ella había llegado al final. Cuando la ví en mis sueños no me provocó nada, ni siquiera rabia, y todo gracias a la mujer que ahora compartía mi cama, Sakura, mi mujer, solo mía, me sentía poderoso, dueño del mundo, por lo menos dueño de su mundo, me sentía completo, dichoso. Ella me había enseñado cosas que nadie podría haber hecho, me enseño a perdonar y pedir perdón, me enseño a deshacerme del rencor y del odio. Me enseño a ser feliz.


–Sakura –murmuré haciendo lo posible por no molestar su sueño, me rodé en la cama y la encontré vacía, las sabanas estaban aun calientes pero ella no estaba.

justó antes de levantarme e ir en su búsqueda, la puerta del baño se abrió y ahí estaba, algo andaba mal, lo noté porque se quedó parada en la puerta sin decir nada, encendí la luz y me di cuenta de la razón, estaba pálida, como un fantasma. . .


–Cariño, qué pasa? –pregunté alarmado, ya levantándome de la cama. –nada, no te preocupes– me dijo, yo sabia que algo iba mal, pero solo atiné a llevarla conmigo de vuelta a la cama, abrazarla e intentar protegerla de cualquiera que fuera su temor, mas tarde me prometí, mas tarde sabría que sucedía.

viernes, 26 de febrero de 2010

Posesión Tu Me perteneces




Chap 2

Definitivamente las cosas no ocurrían como ella hubiese deseado, al parecer lograba llevarse muy bien con todos sus compañeros de clase, sin embargo la presencia de Karl detrás de ella todo el tiempo parecía un repelente para cualquier persona, afortunadamente Tomoyo ya estaba acostumbrada a esa situación, pero los demás no, esa era una situación irremediable aunque al instituto acudieran los hijos de las familias mas acaudaladas de todo el Japón.

ya había tenido la misma discusión con su padre, el cual se negaba rotundamente a retirar a su custodio de la escuela, a pesar de sus argumentos la respuesta siempre había sido la misma, al parecer su padre no cambiaria de opinión de ninguna forma, y si era sincera en algunas ocasiones si sentía necesario a Karl, sobretodo cuando finalizaban sus clases, muchas veces se sentía observada, y aunque siempre se convencía que esta comportándose como el paranoico de su padre, había algo que no la aliviaba del todo.

-¿que te parece la escuela cariño, te gusta? preguntó su madre, una tarde después de regresar de la escuela, no era la primera vez que se lo preguntaba, y en ocasiones le parecía que quería escuchar una respuesta negativa.

-es grandiosa!! y hay tanta gente mamá!! No recuerdo haber visto a tanta gente junta, sobretodo la mayoría de ellos son personas que rondan mi edad, y yo me siento… ¡muy feliz!!

-me alegro mucho corazón, pero no crees que estas demasiado eufórica, no creo que sea para tanto, además como bien sabes Tu padre y yo vamos a legarte un gran imperio, y no es muy necesario que tengas que estudiar tanto- dijo la madre intentando convencer a su hija que sus intentos de convertirse en un profesionista, eran inútiles puesto que ya tenia un patrimonio.

-oh claro que no! además tengo que aprender a manejar el Gran imperio- dijo abarcando imaginariamente el imperio kinomoto con sus brazos extendidos y esbozando una sonrisa mordaz.

-no, eso no será necesario, porque un dia no muy lejano vas a casarte, y será tu esposo el que maneje tu patrimonio, tu solo te preocuparas por que vestido ponerte al dia siguiente o que joya te apetece mas- dijo intentando convencer a su hija que la frivolidad de la que hablaba era lo más normal del mundo, aunque Nadeshiko se reprendía mentalmente por inspirar en su hija pensamientos que ni siquiera eran propiamente suyos, y sobretodo un comportamiento que ella consideraba reprobable, pero también se consolaba pensando que todo era para facilitarle la existencia a su hija, y según maquiavelo, el fin justifica los medios.

-mamá¿Por qué dices que un dia no muy lejano voy a casarme? lo dices muy seguido últimamente…

-sakura… lo menciono- dijo esbozando un sonrisa conciliatoria eh intentando darle un tono socarrón al comentario -porque es la ley de la vida, en algún momento vas a casarte y….

- mamá, al paso que voy nunca voy a casarme, no conozco a ningún chico, y los que han cruzado palabra conmigo se cuidan que Karl no los vea, a mi parecer papá lo puso no para protegerme, sino para actuar de Repelente!! y así se alejó con su risa cantarina resonando por los pasillos de su casa, no sin antes darle un sonoro beso en la mejilla a su madre.

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-¿cuantos tienes wein? preguntó a su mayordomo, chofer y amigo y en ultimas instancias detective.

- bueno señor, ciertamente son varios jóvenes, pero me tomé la molestia de seleccionar a los que se han dirigido a ella mas de dos veces en el mismo dia –adelante wein no me tengas en ascuas.

- Makano Morinoto, Tenry Yubune, Azano Takinoya, Nakayama Ohira, Kyoto Kurikara, los últimos tres han sido muy insistentes, uno de ellos un inglés: Jordan Wakefield, y los otros dos, han mostrado mucho interés en la señorita kinomoto: Yue y Yukito Tsukishiro son hermanos señor.

-¿solo esos? preguntó, enarcando las cejas y apunto de mostrar el temperamento que le hacia honor a su nombre.

–bien, limítate a estos tres últimos, si los demás no muestran mas interés, si se ponen muy quisquillosos deshazte de ellos, también necesito que investigues cuales son los que interesan a la señorita kinomoto, esos déjamelos a mi, a por cierto quiero que programes una cena dentro de una semana para mis suegros, yo haré la invitación a Kinomoto personalmente.

-pero miren nada mas, el pequeño lobo palpando el territorio. No te parece que eso que acabas de hacer es un intento patético, yo que tu me le presentaba enfrente y le decía: "primor, no tienes que buscar mas, frente a ti esta tu príncipe de sangre azul"..…

Eriol se doblaba en carcajadas al ver el rostro rubicundo de su primo al cual venia aguijoneando desde que se enteró que había mandado a investigar las "relaciones públicas" como él llamaba, de la señorita Kinomoto, muchas veces se le hacia que los Li sufrían de demencia, pero con los últimos actos de Syaoran, no le quedaba duda que la tenían en la sangre, pero a decir verdad, las acciones de Syaoran solo le demostraban una cosa, y era que temía que la chica por la cual estaba loco desde niño lo despreciara, el mismo hombre por el cual la mayoría de las chicas de Inglaterra y de Hong Kong su país natal, hacia que babearan, temía que cierta bruja de ojos verdes lo repudiara y aunque con su cara de Don Juan y perfecto casanova, Eriol sabia que Syaoran nunca se había permitido ningún tipo de desliz emocional con ninguna mujer, a menos claro que tuviera el cabello de color castaño, y aun así, el encuentro se resumía a un buen revolcón y nada mas, ninguna situación que lo indujera a desarrollar alguna clase de sentimientos por otra persona que no fuera sakura kinomoto.

-¿eriol?

-si primito…

-cállate.

- Xiao, me preocupas, voy a ofrecerte un consejo, y aunque sé que no lo vas a oír……

-vas a decirlo de todas formas ¿no?

-bien, si. Solo necesito que me escuches y respondas a mis preguntas con un si o un no nada más ¿estamos claros?

Como respuesta solo consiguió una ceja enarcada y un leve asentimiento indiferente.

-estamos aquí, porque no quieres que tu primer enfrentamiento con Sakura kinomoto sea para anunciarle la fecha de la boda ¿cierto?

- si

-OK, y supongo que quieres tratarla primero para que todo resulte mas cómodo tanto para ella como para ti, me refiero a la idea de tener que casarse con un desconocido.

-si

- y.. de preferencia te gustaría que ella se casara enamorada de ti o me equivoco

-no, no te equivocas.

- y también quieres conocerla, para corroborar si la idea que te has hecho de su personalidad por todo este tiempo es verdadera, y no son solo los deseos de tu mente.

-así es.

- y entonces por que demonios no te has acercado a ella, porque la sigues observando desde tu coche a la hora de salir de la facultad, porque no llegas le preguntas su nombre y la tratas, es la única manera de conocerla, lo que Wein y tus otros espías te digan de ella no va a llenar ni remotamente las dudas que tienes respecto a como es, como es su voz, o su risa, primo debes de formar parte activa en todo esto, porque, por si no lo recuerdas, eres tu quien va a vivir con ella. ¿o es que temes que te rechace?

-no digas sandeces, Sakura Kinomoto no podría rechazarme, pero no es eso lo que temo, sabes que soy demasiado impulsivo, y si ella es lo que espero, por dios que no podría aguantarme un año mas, temo lanzarme sobre ella a reclamar los derechos que tengo sobre ella desde su nacimiento.

-si haces eso, si que vas a meterte en un grave problema, recuerda que es la primera vez que se ve rodeada de gente y al parecer es como una niña pequeña en el jardín de niños, aun no tiene el tipo de intereses mundanos que cualquier mujer que has conocido, y por consiguiente debes ir, muy, muy lento con ella, primo tienes un año¡aprovéchalo!!

-Hirawizawa

-si..

-solo por no dejar… alguna vez, alguien te ha dicho… digo, no es que yo lo crea…. pero alguien te ha dicho que hablas mucho.

-no. Pero lo que si he oído antes es esa forma de abordar a la gente.

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El bullicio allá abajo era sorprendente, el tráfico estaba en su punto, lo que era muy lógico por ser viernes, el edificio Kinomoto & asociados estaba prácticamente vacío, todos habían ido a casa, perdido en la perfecta vista de la ciudad de Tokio no escucho la puerta al abrirse y mucho menos ver aparecer por la puerta a su secretaria.

-señor, si no se le ofrece nada mas, voy a retirarme!

-esta bien, Srita Kyoto, nos vemos el lunes, que tenga un buen fin de semana.

-igualmente señor, con su permiso.

después de tenerla por 19 años para ellos solos, volvían a aparecer; al principio se conformaban con una fotografía cada año, después se fueron haciendo mas exigentes, hacia dos años exactamente comenzaron a pedir encuentros, afortunadamente entre su esposa y el habían logrado darles excusa tras excusa para evitar esos encuentros.

Él todavía no perdía la esperanza, los jóvenes de este tiempo se mostraban reacios al matrimonio, si tan solo pudiera convencer a ese joven a darle una prorroga de 5 años mas, o en el mejor de los casos convencerlo de cobrar la apuesta de otra manera, estaba dispuesto a otorgar la mitad de su fortuna a los Li, que en esos momentos doblaba el valor inicial de la oferta hecha por Patrick hacía poco mas de 20 años.

En el escritorio se encontraba el sobre lacrado remitido por Li, aun no había reunido el valor necesario para abrirlo, y al parecer le llevaría el resto de la noche reunirlo.

Sentado en su sillón de piel se hacia la misma pregunta que venia haciéndose desde 5 años atrás, cuando su hija comenzó a convertirse en una hermosa adolescente, cuando los hijos varones de sus socios comenzaron a pedirle autorización para visitar a sakura, autorización que fue denegada sin ninguna explicación, y es que la verdad prefería que sakura no se viera envuelta por un sentimiento del cual tuviera que privarla años después; ahora, a sus 19 años sakura era toda una mujer, era muy lógico que mas de un hombre se fijara en ella, y lo peor del caso fue ese deseo de seguir sus estudios, su hija no era solo bella, sino también era muy inteligente, al principio y previendo lo que sucedería se negó rotundamente a permitirle estudiar la universidad, pero como era el ultimo de sus deseos el cual él pudiera cumplir, lo permitió, no sin antes ponerle un custodio que ahuyentaría a cualquier chico que se le acercara, fue muy difícil para el explicarle que posiblemente al cumplir sus 20 años tuviese que dejar la escuela, lo imaginó, pero nunca creyó que fuera tan difícil, y la pregunta mas difícil a contestar fue¿Por qué?

En su escritorio, no solo se encontraba el sobre enviado por Li, sino también el informe semanal de Karl, en el cual figuraba un Jaguar de color azul que prácticamente se estacionaba detrás de él todos los días, y no es que le importara mucho que auto se acercara al coche que llevaba y traía todos los días a su tesoro, el problema era el conductor.

cuando leyó la descripción del joven no le dio mucho en que pensar, no más que cuando abrió el sobre adjunto en el cual apareció una fotografía, del cual sería la viva imagen de Patrick Li, solo que este era muy joven para ser Patrick, sin duda era el tan temido yerno.

Dicen que las desgracias vienen de tres en tres, talvez solo le faltaba recibir un sobre en el cual viniera la carta de Sakura comunicándole cuanto le odiaba. No eso sería demasiado, prefería recibir su sentencia de muerte firmado por el mismísimo diablo antes que el desprecio de su hija.

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Acostada en su cama, y fijando la vista en el techo había pensado en muchas incontadas ocasiones los sucesos ocurridos esa tarde, hacia unos días había conocido a tres personas, bueno mejor dicho a tres hombres, era raro, pero la emocionaba haber cruzado palabra con alguien del sexo opuesto, ese dia por la tarde tanto Jordan como los hermanos Tsukishiro se habían acercado nuevamente a ella, los tres eran personas completamente diferente, pero eso si, todos muy agradables.

Jordan como el perfecto caballero Ingles la había saludado con un beso el dorso de la mano, ya había cruzado algunas palabras con él en lo que llevaba en la escuela, pero precisamente ese dia, su platica se había extendido mas o menos una hora, comenzaron hablando de asuntos triviales, en la platica había salido a relucir que Jordan extrañaba su patria, al ver que sus ojos de un azul zafiro brillaban con la sola mención de su amada Inglaterra ella prácticamente le rogó que le describiera su patria, su platica era amena, poco a poco y al escucharlo se percató de algo que no había llamado su atención antes, "los rasgos masculinos", Jordan tenia la piel muy clara, el cabello muy negro y corto, tenia una nariz pequeña y perfecta y de una mandíbula cuadrada y firme, no le parecía un chico que quitara el aliento pero si era guapo, y mucho, pero lo que realmente le hacia justicia a su belleza era su sonrisa, era una sonrisa tierna que llegaba a sus ojos de color azul. al percatarse de su estricto escrutinio se la quedó viendo y le regalo esa bonita sonrisa una vez más.

-te he de estar aburriendo con mi monólogo. Le dijo

Ella se había limitado a negar rotundamente esa suposición y le dijo –no, claro que no, me gusta conversar contigo Jordan y escucharte hablar de esa manera de tu tierra me gusta mucho.

-de verdad sakura, en ese caso, tendremos que platicar mas seguido, me gustaría que me permitieras acercarme a ti. Eres una chica muy dulce y me encantaría ser tu amigo.

-claro que si, a mi también me gustaría mucho ser tu amiga, le dijo mientras colocaba una mano sobre las de él, Jordan le dio un apretón y se llevo esa mano a su boca, le dio un beso, se regalaron una sonrisa mutua y así sellaron una amistad que en el futuro incierto de sakura, le serviría de gran apoyo.

Los hermanos Tsukishiro eran otra cosa, Yue era el perfecto Casanova, se había buscado mas de un problema con los profesores de la Universidad por su largo cabello, de un color un poco raro, su cabello era de un gris muy muy claro, que casi era blanco, y tenia unos ojos grises mas asombrosos todavía, de hecho cualquier persona que no tuviera ojos negros o verdes se le hacia extraña, bueno esos eran los rasgos entre todos lo habitantes de Kinomoto, y por consiguiente lo mas parecido a lo normal que ella conocía.

Su tercer encuentro con esos personajes había sido muy gracioso, mientras uno de los Tsukishiro (yue) era un perfecto adulador, su hermano Yukito el cual era su viva imagen muy lógica al ser gemelos idénticos, era al mismo tiempo muy diferente, con el cabello muy corto del mismo color que el de Yue y los mismo ojos parecía un joven muy gentil, con el no había conversado mucho, pues como el mismo yue dijo era muy tímido, pero al igual que con Jordan sintió que con Yukito podría llegar a tener una amistad muy sincera.

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- ¿que pasa querido? preguntó una muy somnolienta Nadeshiko a su esposo el cual llegaba de su casa a una hora poco común, y es que la expresión en el rostro de su esposo era alarmante.

Con la mano en el interruptor de la lámpara en la mesita de noche espero una respuesta, lo único que consiguió fueron dos sobres sobre la cama.

Alrededor de 15 minutos después de haber leído uno de los informes que Karl entregaba a su esposo semanalmente, se quedó con la mirada fija en el rostro de su esposo esperando una respuesta, este le señaló el otro sobre y dijo:

-todavía te falta lo peor.

Sin detenerse a leer quien lo había enviado sacó del interior una hoja un poco gruesa y texturizada, de un color muy tenue.

lo primero que llamó su atención fue que era una hoja membretada con la insignia de los Li. El texto la dejo muy alarmada.






-¿es su hijo cierto? el mismo de la fotografía.

-así es- una vez mas la culpa lo llenaba de una furia y un odio hacia si mismo incontenible¿en que estaba pensando cuando aceptó el desafío? era algo inútil seguir lamentándose por lo que había hecho cuando tenia a Syaoran Li encima, lo primero que tendría que hacer era centralizarse en el problema mas inmediato, como bien decía la nota, no era una invitación de cortesía, había algo muy escabroso en la nota de Li, que dejaba entrever que se encontraba molesto por algo.

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-vamos Xiao, venimos a divertirnos ¿no?

El lugar era muy bullicioso, y se encontraba muy concurrido, mucha gente se encontraba bailando, los meceros iban y venían, pero para él, era como si no existieran, ese dia había decidido buscar a Sakura Kinomoto, como un adolescente había repetido en voz alta la mejor manera de hablarle, a medio dia había salido del aula donde recibía su cátedra de Economía, por ser un estudiante de Maestría el edificio donde recibía sus clases se encontraba separado de los estudiantes de Licenciatura, tuvo que recorrer toda el área buscando con la mirada a la chica, cuando estaba por darse por vencido, divisó la figura del guardaespaldas de su prometida muy próximo a la cafetería de la facultad.

Con una toma de aire y dándose ánimos mentalmente se acercó, lo que vio, le quitó el aliento. Sentados en una mesa, se encontraban SU sakura, y un tipo que reconoció inmediatamente gracias a las fotografías que Wein le había mostrado: Jordan Wakefield.

Conteniéndose hasta lo indecible para no lanzarse encima de ese desgraciado, respiró profundamente y se acercó lentamente, al parecer, ninguno de los dos se daba cuenta que estaba justo detrás de ellos, se encontraban…. bueno Wakefield se encontraba inmerso en un monólogo sobre el clima de Inglaterra, permaneció uno o dos minutos de pie muy cerca de su mesa, y si sakura no hubiese estado entretenida observando minuciosamente los rasgos de Wakefield y hubiese levantado la vista por lo menos un poco lo habría visto.

no queriendo representar mas el papel de tonto, se sentó en la mesa mas próxima, desde ahí tenia una vista perfecta del rostro de sakura, en ese momento se percató de sus manos en la mesa, una sobre la otra, pero lo que lo llenó de una rabia incontenible fue que ese maldito se llevaba su mano a la boca y la besaba, y lo peor de todo era que la muy zorra le regalaba una sonrisa cándida, esas sonrisas que solo eran de él.

Como pudo se levantó de la mesa, y se marchó lo mas dignamente posible, en cuanto llegó a su casa, escribió la invitación para kinomoto dejando entrever que no pensaba condonar de ninguna manera las condiciones iniciales del contrato, y que pensaba exigir más, mucho más.

mas tarde, Eriol prácticamente lo había arrastrado a ese antro, con la excusa de ser lo mas novedoso de Tokio, si era así, a él prácticamente no le importó, en lo único que se concentró fue en pedirle al mesero mas próximo lo mas fuerte que tuviera.

En ese momento y con casi la mitad de la botella de Tequila en el cuerpo comenzaba a ver borroso, sus sentidos estaban casi dormidos, la música casi ni se oía, y habían dos Eriols delante suyo, con cuatro sakuras, no, intentó enfocar mas la vista y ahora era solo Eriol y un par de castañas muy guapas.

-vamos primo venimos a divertirnos! mira lo que me encontré por ahí.

Esbozando una sonrisa cínica, y abriendo ambos brazos les indicó a las castañas que se sentarán a su lado.

-gracias primito¿pero que hay de ti?

-de hecho una de ellas era para mi- le dijo –pero no te preocupes, solo por hoy te perdono- y así se fue, a buscar una chica más.

-Eriol… – le gritó desde su asiento, donde las dos castañas comenzaban a acariciarle el cuello y el pecho –Que sea rubia…

El sol le daba en la cara, lo cual no sería así si las cortinas de la ventana estuviesen cerradas, intentó ponerse boca abajo para cubrir su cara y dormir un poco más, pero un cuerpo tendido a su lado derecho se lo impidió.

-¿sakura?- la mujer estaba despierta y lo miraba fijamente.

-no, soy Salma, pero me has dicho sakura tantas veces anoche que me lo voy a creer le dijo

-¿anoche?- que demonios había pasado anoche, él solamente recordaba haber pedido algo fuerte a un mesero y beberse casi la mitad del famoso tequila y después…. nada… no se acordaba de nada, estaba tan borracho que estaba seguro que la resaca del dia siguiente sería terrible, pero tampoco, no le dolía la cabeza, y la luz del sol le lastimaba lo normal… ¿entonces que había pasado?

-disculpa pero es que no me acuerdo de nada- en ese momento intentó bajarse de la cama pero otro cuerpo se encontraba durmiendo, otra mujer, otra castaña.

-no te preocupes, mi amiga y yo tuvimos que remediar tu borrachera con una pastillita, por eso no te acuerdas, pero créeme, estuviste fantástico.

La confusión era tal que, no podía acertar ningún pensamiento¿como había llegado a la cama con dos mujeres tener sexo con ellas y no acordarse de nada?, corrección: con tres mujeres, porque en ese momento una rubia salía del baño completamente vestida, se acercaba directamente a la cama le rozaba los labios y esbozaba una sonrisa.

-gracias- le dijo, le entregó una tarjetita –llámame, o dile a tu amigo que lo haga, se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, estaba apunto de salir cuando volteó y le dijo:

-por cierto mi nombre es Ashura, no sakura!!

Como pudo se levantó de la cama, no Quería que la mujer que aun dormía le dijera que a ella también la había llamado sakura, esa maldita mujer se le había metido en la sangre, ahora por su culpa había batido su propio record de acostarse con un par de mujeres a la vez¿tres? dios mío pensó ¿y si hay alguna otra en la sala? eso no podía estar pasándole a él, no lo del sexo con tres mujeres, puede que haya sido fantástico como lo había dicho una de ellas, el problema era que sus niveles de inconciencia eran tales que no se acordaba siquiera de haberse protegido, cuando el era tan cuidadoso en ese tema, encendió la regadera con el agua mas caliente que pudo soportar se baño, y después la cambió a una mas fría, tardó poco mas de 30 minutos en el baño que cuando salió no había nadie en la habitación.

Sus temores quedaron un poco aliviados cuando vio varios preservativos usados tirados al pie de la cama, se vistió y se deshizo de toda prueba incriminatoria y salió de su habitación,

-¿buena noche? esa era la voz de Eriol, que provenía de la barra del desayunador, ni siquiera el baño pudo quitarle el aturdimiento, lo miró y se percató que el rostro de Eriol no se veía muy amigable.

Entró en la cocina, -buenos días- dijo y se sirvió un poco de café, se sentó frente a Eriol en la barra y se dio cuenta que su primo esperaba una respuesta.

-y bien Li ¿que explicación tienes que darme?- preguntó haciéndose de toda su fuerza de voluntad para no estallar en carcajadas al ver el rostro tan confundido de su primo, y es que le haría pagar por haberlo privado de la compañía femenina tan impunemente.

-yo.. no recuerdo casi nada!

-¿casi nada? oh dios mío, y yo que creía que atesorarías la experiencia para el resto de tu miserable vida.

-Eriol no juegues, sabes que ese tipo de experiencias no hacen mella en mí, pero es que no recuerdo nada, solo sé que pedí una botella de algo muy fuerte y me emborraché, tengo una laguna de ahí hasta hoy que me desperté. . .

-con tres mujeres en la cama ¿no?

-mira no sé porque estas así, yo ni me acuerdo que pasó.

-¿quieres que te lo cuente?

-si por favor!

- estabas ahogándote de borracho tu solo, yo como siempre emprendí mi búsqueda, me encontré con un par de preciosuras como te gustan, mal fue mi sorpresa cuando decidiste quedarte con las dos, busque a otra chica y cuando regresé estabas mas lúcido que cuando acabas de levantarte, no le tomé mucha importancia, pero por tu amnesia de hoy puedo deducir que te pusieron algo en la bebida para bajarte la borrachera. . .

-¿y después¿Qué pasó después?

-lo de siempre!! Salimos con las chicas de ese antro y tu te empeñaste en traerlas aquí, llegamos, tu te metiste en tu habitación con las castañas y yo me lleve a la rubia a mi habitación, no me preguntes que hiciste después porque en tus asuntos no me meto…. solo sé que esas dos daban unos alaridos que se oían hasta mi habitación, la rubia decidió ir en su ayuda y no regresó en toda la noche!!

-como me dejaste sin compañía femenina toda la noche, me vas a tener que dar una buena explicación, quiero saber que te dio por ponerte de esa manera y sobre todo me vas a explicar tu actitud tan lasciva de anoche!!!

- ¿quieres que te explique en dos palabras?

-si- dijo, previendo la respuesta

-SAKURA KINOMOTO.



lunes, 22 de febrero de 2010

Sustituta de Tu Amor


Chap 2


Maldigo el dia en que por no poder contener mi faceta de Heroína de los necesitados lo conocí. Ahora vive en mis sueños, y no solo en ellos, cada vez que veo a una pareja en un dulce abrazo me surge el anhelo¿lo deseo? es algo obvio. Mi cuerpo no conocía este tipo de sensaciones, pero ahora las siente, cuando lo veo rondando mi área de trabajo se me pone la piel como gallina, se erizan los bellos de mi nuca, y me entran enormes deseos de arrojarme a sus brazos, lo deseo como una loca, lo deseo tanto como un sediento desea un vaso de agua en el desierto, lo deseo porque me dio, lo que nadie me había dado antes, un beso!!
-tengo que irme Maaya, nos vemos mañana!- le digo a la chica que cubre el turno de la noche. Todos los días trabajo en este hotel, y aunque no va mal, quedo completamente exhausta de trabajar dos turnos¿Pero qué necesidad? dijo mi hermano Touya ayer. Me pidió que regresara, que entre los dos podríamos convencer a papá, que podía viajar a Europa y estudiar en las mejores escuelas de ballet, pero los conozco a ambos, uno es tan cerrado como el solo, tan dominante y jamás acepta razones, a su lado nadie tiene razón. Y el otro es lo que yo jamás volveré a ser, una marioneta. Hasta puedo apostar todo lo que tengo a que fue mi propio padre quien le ordenó que viniera por mi. Puedo imaginarlo maquinando la mentira que me haría morder el anzuelo, no mas, no otra vez. El frío de la noche me congela los huesos, pero permitirme un abrigo nuevo y más térmico se me hace imposible, todo lo que tengo lo guardo para una cosa, ir a la escuela de ballet. Mientras espero el autobús en la parada puedo ver a mí alrededor, las primeras nevadas se acercan, todo el mundo camina casi encogido, el frío es insoportable, mis dientes castañean y lo único que puedo pensar es: Un poco más, solo un poco más.
De repente siento algo calido rodearme, es un abrigo, pero ¿de donde?. . . hasta que lo veo, el dueño de mis pesadillas, blandiendo un pañuelo blanco, lo había visto seguirme antes, pero no se me había acercado tanto desde aquella vez, es raro pero me había atraído aun cuando parecía mucho mayor, cuando me di cuenta que parecía apenas unos cuantos años mayor que yo, me sentí feliz, como si su edad me abriera una posibilidad con el, pero ¿Quién era el? lo único que sabia es que tenia una de las suites mas lujosas del hotel, que llevaba viviendo allí, poco mas de un mes, Era el señor Li, aunque a estas alturas mas parecía un adolescente con esa mirada.
-Que frío hace ¿no? preguntó, -Así es, y por eso debería tener puesto su abrigo Señor, puede resfriarse. Lo dije sin darme cuenta que el ya tenia un abrigo puesto.
-oh, no te preocupes por mi Sak, yo ya estoy bien abrigado a diferencia de ti. Su sonrisa me deslumbró, había algo en este hombre que me causaba miedo, después de su ofrecimiento de acostarse conmigo no debería tratarme con tanta deferencia, si creía que yo me metería en su cama debería tratarme como lo que cree que soy, una fulana.
-mira hace mucho frío aquí afuera ¿porque no vamos al café de ahí enfrente y platicamos quieres? me dijo extendiéndome la mano, invitándome a tomarla, y yo deseando.
-eh, no. . . Yo no. . . Quiero decir, Gracias, pero ya es muy tarde y el autobús no pasa después de las 11, le agradezco su invitación, pero será otro dia.
-mira no voy a entretenerte por mucho tiempo si no quieres, y además me ofrezco a acompañarte hasta tu casa, solo quiero hablar contigo, es un asunto de negocios si lo quieres llamar así. No, oye no me veas así, te juro que nada tiene que ver con la ultima propuesta que te hice.
-Está bien, dije no creyéndome del todo lo que me decía.

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-Necesito una asistente, he estado de vacaciones últimamente y pues debo regresar al trabajo, ya sabes, y despedí a mi último asistente, así que te ofrezco el puesto¿Qué te parece? Dije con mi sonrisa lo mejor fingida posible, ninguna mujer, incluida Yin había logrado encenderme de la manera en que esa chica lo hacia, estaba metida en mis pensamientos, y la verdad me estaba obsesionando con ella, bueno, con su cuerpo, necesitaba de alguna manera meterla en mi cama, y que mejor que haciéndola trabajar para mi.
–Eh, Señor Li, yo. . . –Syaoran, llámame Syaoran, me haces sentir como un viejo cuando solo tengo unos cuantos años mas que tu.
–Esta bien, eh, Syaoran, dudo mucho que yo este cualificada para un puesto como ese, además no tengo intención de dejar mi empleo, le agradezco su propuesta pero, no puedo aceptar.
–Por favor, solo se trata de llevar mi agenda y acompañarme a algunos eventos, además tienes un porte majestuoso y un vocabulario excelente, hasta podrías pasar por. . . . –Por una mujer de Clase – me interrumpió. No es lo que habría pensado pero me di cuenta que así era. – mira no quería decir eso, pero si lo piensas así, me encogí de hombros restándole importancia al comentario, – además podrías ganar mucho mas dinero que en el hotel, podría multiplicar tu sueldo muchas veces mas, además no tendrías que trabajar tanto le dije, eso siempre funcionaba, aunque mis planes era mantenerla despierta muchas noches, ella aun no lo sabia.
– mire – arquee una ceja porque empezaba a llamarme de usted otra vez, –mira– dijo al darse cuenta, yo. . . no he trabajado nunca para un ejecutivo, y estoy muy cómoda haciendo lo que hago, déjame pensarlo¿quieres?
Pero yo ya tenía la respuesta, ella aceptaría, aunque reticente pero aceptaría.

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Dos meses, trabajando para el hombre del cual estaba perdidamente enamorada, si había sobrevivido al primer mes, era muy seguro que sobreviviría unos meses mas, y es que desde que le di el si, Syaoran arrojo sobre mi un manto de seducción que me hizo muy difícil escapar, además ya había renunciado a mi otro empleo, y no tenia mucho que hacer.
Me gustaba mi trabajo, prácticamente me pagaba por asistir a reuniones con el, en una de esas fiestas descubrí que había querido decir cuando dijo que podría pasar por alguien diferente, de un momento a otro deje de ser Sakura para convertirme en Yin, cualquiera que conocía a Syaoran me confundía con esa persona, un dia harta de tantas confusiones le pregunté a Syaoran quien era Yin, primero pataleo, refunfuño y creí que no iba a contarme, horas después nos encontrábamos sentados en un sofá, el acostado con su cabeza en mi regazo y yo dándole el consuelo que no sabia que podía dar, a partir de ese momento nuestra relación de jefe-asistente pasó a un plano muy diferente, nos convertimos en amigos, ambos nos contamos nuestros secretos, le contamos al otro nuestras carencias, y nuestra amistad parece crecer dia con dia, y cuando recuerdo lo que esa mujer le hizo se me parte el corazón y me dan unas ganas tan intensas de llorar que hay veces que no me puedo contener.
Se me hace imposible que una mujer lo haya herido de esa manera, y lo peor de todo es que yo sea su viva imagen ¿Qué como lo sé? un dia encontré una revista de un par de años antes, y ahí los vi, Syaoran tenia 20 años en ese entonces y Yin 18, eran la pareja perfecta, la prensa decía que se casarían apenas Yin Tuviese los 20. Seis meses después de que syaoran descubriera su engaño.

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Desde que le había abierto el corazón a Sakura¡Por qué así se llamaba, Sakura Kinomoto! ella se había convertido en el bálsamo que curaba a su corazón, de alguna manera lo hacia sentirse tranquilo, y muy alegre, ella poseía una dulzura que no había visto en nadie mas, desde el momento en que dejó de ser su empleada y se convirtió en su amiga las cosas cambiaron, hasta dejó de intentar seducirla, se dio cuenta que no podría hacerle semejante perrada a una persona que le había dado tanto, pero ese conocimiento no mitigaba el deseo que sentía por ella, quería que lo amara, tanto como amaba a todos esos desvalidos que encontraba en la calle.
Quería amarla, pero la sombra de Yin lo empañaba todo, aunque eran muy diferentes siempre terminaba asociándolas de una manera u otra, comparándolas, obviamente sus comparaciones no eran del todo justas, Sakura se encontraba en un pedestal mientras que Yin, bueno Yin era lo peor de lo peor.
Por esa razón no podía pasar a un nivel mas alto su relación con Sakura, necesitaba estar seguro de estarla amando a ella y no a la sombra de Yin, porque estaba seguro que si sakura se convertía en su mujer, seria para siempre, o de lo contrario, la perdería.
– Sak¿puedes venir a mi oficina por favor? le dijo por el interfone. –en un momento voy, le dijo¿para que la llamaba a su oficina si le podía haber dicho que era lo que quería por el teléfono? pero necesitaba verla, cuanto antes.
Una vez entró en su habitación, con esa gran sonrisa que la caracterizaba en los labios, la estancia pareció llenarse de luz.
– Dime¿que es lo que se te ofrece?
– Necesito que me disculpes, ya te había dicho que no iríamos hoy a la cena de Misato, pero acaba de hablarme y no me pude negar, espero que no tengas nada que hacer.
– eh, yo. . . ya tenia planes para esta noche, dijo un poco apenada, lo noté en la manera en que se ruborizó, aunque en ella era muy común, se me hizo raro y pregunte.
– Es muy importante tu cita, pregunte sonando más irritado de lo que debía sonar.
– Bueno, si un poco- Me sorprendió, para ella no habían cosas más importantes que cumplir con su trabajo, hasta ahora.
– Y podrías decirme que es eso tan importante, pregunté ahora si dejando ver que tan Irritado estaba, –Que es más importante que acompañarme a esa cena.
– eh. . . Yue, me invitó a cenar, y ya había venido dándole muchas largas, se me hace de muy mal gusto decirle que siempre no, pero si me necesitas, aun estoy a tiempo de cancelar, me dijo ya encaminándose a la puerta, y que mas hubiera deseado yo, que decirle que si, pero por primera vez, pensé en ella mas que en mi. Talvez a ella si le interesara Yue, y prefería asarme entre las llamas del infierno antes de mendigarle amor a otra mujer.
–No te preocupes, ve a tu cena, luego veo que excusa dar para justificar tu ausencia.
–Gracias– me dijo, con su cara de ángel, que últimamente me estaba haciendo suspirar.

domingo, 21 de febrero de 2010

Posesión tu me perteneces




Chap 1
Afuera la lluvia martilleaba contra las ventanas, el cielo tan gris que parecía predecir una catástrofe, el aire corría a grandes raudales esa tarde de mayo que marcaba el comienzo de su historia.


Adentro el escenario no era muy diferente una mujer se desgarraba en lagrimas, jadeos y gritos de dolor; la causa, su inminente maternidad, a pesar de llevar ya doce horas en trabajo de parto el heredero de la familia aun no había hecho acto de presencia, la situación tenia a mas de la mitad de los habitantes de la casa en una completa inmersión, los criados inmersos en sus rezos y suplicas al señor de los cielos, los familiares inmersos en la incertidumbre, en el deseo de saber si el linaje podría extenderse una generación más.

Sobre la cama, la sutil belleza de la joven madre se había transformado en un rostro pálido y demacrado por el esfuerzo del alumbramiento Nadeshiko Kinomoto había iniciado el trabajo de parto desde prácticamente el amanecer, ya era casi media noche. Catriona, antigua niñera de nadeshiko y ahora su sirvienta, se retorcía las manos angustiada.

—¡Está agonizando, señora¡Saque al bebé lo antes posible!

La partera, apretó los labios. Le molestó que se pusiera en duda su competencia

—A menos que tenga usted experiencia trayendo niños al mundo, le sugiero que se guarde sus consejos. Los partos son complicados, siempre hay peligro. No sé porque al señor se le metió en la cabeza que diera a luz aquí.

A pesar de su tono firme, la mujer sentía pánico. Justo en aquel momento, agarró un pequeño hombro y tiró de él con decisión.

El heredero de Fujitaka Kinomoto llegó al mundo justo antes de la medianoche y, afortunadamente, la madre perdió el conocimiento. La partera entregó el bebe a Catriona.

—Lávelo y muéstrelo a su padre inmediatamente. El pobre hombre ya ha esperado demasiado.

Una fuerte exclamación salió de los labios de catriona, el horror en su rostro se hizo evidente y tanto la partera como una par de sirvientas que se encontraban ayudando en el parto se percataron de que algo no andaba bien.

-es.. es una niña.. no.. no puede ser, el señor quería un niño no una niña¿como se lo vamos a explicar?

-menuda decepción se va a llevar, creo que debería sentirte satisfecho agregó con tono hosco la partera.

- pero es que usted no entiende….

- mire Catriona, atienda a esa niña es tan ser humano como cualquier hombre, "malditos hombres –pensó- machistas y anticuados"


Mientras Catriona lavaba a la pequeña, la examinó con detenimiento. Era el bebé más hermoso que había visto en su vida, con el pelo castaño y un poco rizado y unas largas pestañas casi negras ribeteando sus ojos de un verde esmeralda poco común.

-mi querida niña no sabes lo que te espera, todo sería mas fácil para ti si fueras un varón, ahora que le diremos a tu padre.

en la biblioteca el padre se encontraba envuelto en una nube de humo azulado de un puro, Fujitaka se levantó del mullido sillón de piel de un salto al escuchar abrirse la puerta, catriona entró en la habitación con un bulto en los brazos.

-¿es varón?

—señor, me temo que no. Es una niña, una niña sana y hermosa, catriona se acercó temerosa abriendo la manta para mostrar su trofeo.

Los ojos de Kinomoto brillaron de rabia, se Meso los cabellos con desesperación.

-se da cuenta de lo que significa eso, no catriona.

-si señor, pero como usted dice: "las deudas de juego son deudas de honor".


Flash back



-oh vamos kinomoto, sabes que eres incapaz de darle un hijo a tu mujer¿cuanto tiempo llevan casados¿Cinco, seis años? si no te hubieras puesto en mi camino la bella Nadeshiko ya estaría rodeada de niños.
-da la casualidad que MI esposa me eligió a mi, y contra eso no puedes hacer nada….

-¿sabes? aun no he renunciado a tener a una mujer como nadeshiko en mi familia, si llegas a darle una hija a tu esposa la quiero para mi hijo de tres años.

- ¿estás loco? no voy a entregarte a mi hija nonata y menos para un hijo tuyo, además ya no estamos en la edad media para concretar matrimonios.

- ¿porque no lo decidimos en una partida de cartas? la mitad de mi fortuna contra tu hija nonata, ah, pero si es tu primogénita quiero la mitad de tu fortuna, mas o menos como dote. ¿Qué piensas?

-¡Qué estas loco! yo no podría, aunque es mucha la tentación…

-¿seguro?...

- ………..

fin del flash back



-¿como se encuentra Nadeshiko? ha de estar devastada se contestó así mismo.

-a decir verdad aun no sabe que es una niña, se desvaneció en el momento dar a luz, por el momento esta profundamente dormida.

-¿Quiere tomar a la niña señor?

Fujitaka se volvió pues se encontraba observando los ángulos rectos de la ventana, con la mirada atormentada intentó esbozar una sonrisa, que solo resultó ser una mueca.

–por supuesto- Catriona lentamente avanzó hacia el y le tendió el precioso bulto

–déjenos solos Catriona, SAKURA y yo tenemos que hablar de negocios.

-¿Sakura¿Cómo los Cerezos?

-si, sakura como los cerezos…..

-perdóname hija mía, perdóname por haber vendido tus sueños y tus ilusiones, desde hace dos años que me lamento, y tenia la esperanza de que fueras un varón, pero desgraciadamente no podemos cambiar las cosas!! Solo podré tenerte 20 años, y después entregarte a ese maldito Clan, pero no te preocupes cariño, tus primeros 20 años serán los mas felices de tu vida, solo espero tesoro que puedas perdonarme, porque ni tu madre ni dios podrán hacerlo!!

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-no debería usted tener esa cara de funeral señorita, si me lo permite- dijo el chofer mientras veía a su pasajero por el espejo retrovisor –ánimo, es su primer dia de clases, debe estar rebosante de alegría.

- gracias Karl- dijo la joven intentando esbozar una especie de sonrisa, sonrisa que no llegaba a sus dulces ojos verdes, a pesar de que iniciaba sus clases en la universidad de Tokio, no podía creer que su permanencia seria tan solo de un año, su padre nunca quiso explicárselo pero al parecer su vida quedaría truncada al cumplir sus 20 años, ese era un secreto que conocían cada uno de los habitantes en kinomoto's menos ella, ni siquiera su madre pudo decírselo, su educación básica siempre había corrido a cuenta de profesores privados, nunca pudo acudir a una escuela publica ni aun en la preparatoria, sus amigas eran contadas, y por primera vez estaba frente a una escuela de verdad, sin embargo la situación no era muy halagadora, para que demonios quería estudiar un año una carrera que ni siquiera estaba segura de poder terminar, nunca se lo había preguntado a si misma, pero casi tenia la respuesta: "Libertad" un año de libertad antes de que el inminente suceso le cambiara la vida por completo, aunque ella aun no supiera de que se trataba.
-bien, ya estamos- un sonriente hombre de uniforme negro mantenía abierta la puerta del auto y sostenía en la mano un portafolios de igual color –vamos señorita kinomoto, yo sé que usted puede hacerlo.

-gracias Karl, creo que si voy a estar aquí por solo un año he de disfrutarlo ¿no?- dijo la joven mientras se encaminaba al interior del edificio, seguida por su ferviente chofer y guardaespaldas, -¿que tenemos que hacer primero karl? ilústrame con el itinerario de papá..

-bien, primero tendremos que presentarnos en la oficina del rector de la universidad, tengo que verificar los dispositivos de seguridad, después nos dirigiremos a la facultad de Economía donde comenzaran sus clases, voy a permanecer afuera mientras usted toma sus clases, a la 12 hrs., tomaremos el almuerzo y a las 13 hrs. deberá usted regresar una vez mas a clases hasta las 16 hrs. que finalizan.

-¿y eso es todo los días? –si no le parece señorita podríamos pedir que le reduzcan la carga académica, eso será muy fácil y ade….

–karl, me refiero a si estarás todo los días metido en la facultad.

-como bien sabe señorita esa es una condición irrefutable, su padre lo ordenó así…

-esta bien karl… tendré que volver a hablar con papá sobre ese asunto- perfecto ahora la jaula de oro se extendía a la universidad, ese no es el sentido de la libertad que ella hubiese deseado pero, por lo pronto seria todo lo que pudiese conseguir.
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-sabes esto me parece de lo mas estúpido que hemos hecho en la vida, de la Universidad de Cambridge a la Universidad de Tokio¿me puedes enumerar las virtudes de Tokio sobre Cambridge? dijo un Joven de cabellos negros azulados a su compañero, el cual mantenía la vista fija en el edificio de la facultad de derecho.

-conoces el motivo que me trae a Tokio, yo no te pedí que dejaras Cambridge Hirawizawa, sabes bien lo que yo busco en Japón, además el lugar no parece tan malo.

-¿alguien… aparte de mi… te ha mencionado que eres demasiado obsesivo?
-¿otra vez vas a enumerar mis virtudes?- dijo esbozando una sonrisa -obsesivo, obstinado, posesivo y por consiguiente celoso, entre las mas honorables claro está¿deseas agregar alguna otra?

-si… solo por no dejar… alguna vez, alguien te ha dicho… digo, no es que yo lo crea…. pero alguien te ha dicho que estas un poco… digámoslo así… LOCO?

Una carcajada resonó en el Mercedes negro aparcado en el estacionamiento de la facultad, -no, aun no, pero me parece que esa palabra es la que me identifica, si estoy muy loco, pero tú sabes cual es la razón.
-no ya, en serio Xiao, no te parece que esto es excesivo, vamos ni siquiera la conoces, y unas fotos de toda su vida no cambian la situación, y si es una bruja, y si esta mas loca que tu, y si tiene una enfermedad de esas que no se pueden curar, dijo el joven harto de la situación en la cual se encontraba su primo, y es que aunque crecieron juntos Patrick Li convirtió el tema que los atraía a Japón en una Doctrina para su hijo, desde su muy temprana edad a Syaoran Li le habían inculcado el amor a esa doctrina, creció conociendo lo que le depararía el destino, aunque en ocasiones envidiaba a su primo, en esa cuestión en particular tenia mucha pena por él, emanando un largo suspiro dijo -pero a fin de cuentas no es tu culpa, que es lo primero que haremos?

-YO, voy a observarla, a conocerla, primero de lejos y después de cerca, se supone que no sabe nada de mi, y aunque creas que soy un tonto por aceptar lo que mi padre preparó para mi, déjame decirte que te equivocas, tengo muchas dudas, y estamos aquí para disiparlas.
Y así era, toda su vida desde que tenia uso de razón supo que su vida cambiaria en cuanto tuviera 25 años, ahora a sus 24 las dudas de su adolescencia las cuales quedaban abolidas por su enamoramiento hacia la chica de la foto habían resurgido, y es que ahora no era un adolescente, esa niña dulce que había visto infinidad de veces cada dia, se convertía en una hermosa mujer, y a pesar de que se encontraba mas que satisfecho con su aspecto, para él no era suficiente, él quería ver que había dentro de esa hermosa superficie, aunque su padre siempre le había dicho que lo único importante de una esposa es que fuera bella por fuera, él no creía así.

tenia entendido que Sakura Kinomoto no sabia de su existencia, y tampoco sabia las condiciones de su compromiso y mucho menos como había sido concebido, si a él no le había gustado saber que su padre había "adquirido" a una mujer para el por medio de una partida de cartas, muy poco probable era que a sakura le gustara saber que su padre la había apostado por codicia cuando ni siquiera sabia si podría existir, y esa era una realidad muy cruel, según lo que él sabia era que Fujitaka Kinomoto y Patrick Li había sido muy amigos en la juventud, hasta que ambos se fijaron en la misma mujer, compitieron por ella y al final fue fujitaka quien se quedó con Nadeshiko, pero su padre no había quedado satisfecho, y tras una muy buena oferta hizo apostar a kinomoto a su hija aun no concebida contra la mitad de la fortuna Li, en esa ocasión fue Patrick quien ganó, y cada dia se mostraba mas satisfecho por su "adquisición", pero dada la casualidad que no era patrick quien tenia que vivir con la chica kinomoto sino él, no se había conformado con conocer solo su aspecto, tendría que comprobar por si mismo si la dulzura y la inocencia que se reflejaban en esos ojos era real.

Talvez si a la señorita no se le hubiera ocurrido acudir a una universidad en la cual estaría rodeada por hombres él estaría completamente seguro que esa hembra sería solo suya, pero cuando se enteró no pudo evitar ponerse irremediablemente celoso, esa era una de las principales razones que lo habían traído al Japón, no podía permitir que una de las sonrisas que habían sido guardadas exclusivamente para él fuesen a parar a otro individuo.

De cualquier manera, si la chica no era lo que parecía, él no iba a renunciar a probar de ese manjar, si Sakura Kinomoto no resultaba ser quien él esperaba, definitivamente no se casaría con ella, pero eso no quería decir que él no fuera a cobrar la apuesta, a fin de cuentas a la larga, era su patrimonio el que se había apostado hacia 20 años y ya que su padre ganó para él. Esa niña se iba a convertir en mujer en sus brazos.

-¿no es esa? preguntó de repente Eriol al ver a una joven de cabellos castaños y ojos verdes, para el la aludida no era la gran cosa, solo era una chica como cualquiera, o al menos eso había pensado de cada una de las fotografías que Syaoran atesoraba, pero ciertamente ninguna le hacia justicia a la joven que tenían a escasos metros.
Para Syaoran era muy evidente que la situación era muy parecida, pues se había quedado estático, no se movía, ni siquiera parpadeaba, y al parecer se había quedado sin respiración, y es que en su mente se agitaban todas y cada una de sus ilusiones y fantasías, recordó cada sueño, cada plan a futuro, y es que no era para menos, sobretodo cuando el objeto de cada uno de esos sueños se encontraba cerca de el, riendo como una niña pequeña, sus ojos brillaban mucho más, platicaba con una chica, y se le veía muy entusiasmada, recorrió su cuerpo de arriba a bajo y viceversa, una y otra vez, eso le hizo recordar sus otros sueños, no tan inocentes como los primeros, pero igualmente anhelados¡diablos! ni siquiera podía recordar cuantas veces había soñado cubriendo su cuerpo con el suyo, esa boca pequeña con la suya, solo sabia que cuando aun era un jovencito de doce años y ella apenas era una niña de siete, se imaginó como sería cuando fuese mas grande, la veía en cada chica de su edad, hasta que sakura cumplió los quince años, a partir de ese momento no hubo mujer que le borrara su imagen de la mente, ahora, sakura era una mujer tan apta para el amor como cualquiera, cinco años no eran nada, el único inconveniente era que a su edad él, ya ansiaba tener una familia, una esposa. . . corrección: a Sakura por esposa y niños muchos niños, necesitaba una familia propia, porque eso era parte de su carácter posesivo, quería una familia para el solo.

Sustituta de tu amor


Chap 1

¿Qué es lo que hago, solo y borracho en la barra de un bar, en un país que no es el mío?

Se los contaría si la historia no fuera tan patética, hasta a mi me dan ganas de reír a carcajadas, nunca nadie me había visto la cara de estúpido¿Qué no tengo cara de estúpido? eso es todavía mas gracioso, si le preguntan a la mujer que causó mi sufrimiento, ella confirmaría mi Teoría, soy el hombre mas estúpido sobre la faz de la tierra.

Esa mujer, esa maldita mujer, con cara de niña, cabellos de chocolate y ojos de mar, esa mujer que me envolvió en un manto de seda, me enamoró desde que era niño. Esa mujer me confesó que se estaba acostando con mi primo¿triste? la verdad esa fue la peor perrada que alguna vez le podrían hacer a alguien. Y aquí estoy yo, ahogándome en el alcohol, intentando olvidar mis sueños; estábamos a punto de casarnos¿sabían? tanto tiempo luchando por no llevármela a la cama, y cuando por fin lo hice, me di cuenta de dos cosas, la primera fue: Que no era tan casta y pura como me hizo creer. ¿Eso me importó? realmente no, aunque fuera mi prometida desde niña, no me importó; La segunda fue: Que la muy perra se acostó con mi primo, el fue su primer hombre, se acostaban mientras ambos vivían en mi casa. Por esa razón estoy aquí, para olvidar, para poder descargar mi coraje, estoy aquí mientras todos en hong Kong buscan al futuro jefe del clan Li.

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¿Qué quien soy yo? eso es fácil, soy sak, la camarera en un hotel¿y eso que tiene de importante? ni idea, lo único que yo sé, es que bajo ninguna circunstancia volveré a ser lo que era antes¿Qué era antes? La niña mimada, la hija de papi. ¿Quién era antes? SAKURA KINOMOTO¿reconocen mi apellido? si, es el del gran Fujitaka Kinomoto, el padre mas "amoroso del mundo"¿Por qué la hija de uno de los hombres mas importantes del Japón la hace de camarera? LIBERTAD es la palabra, HAMBRE es la otra, para poder ser libre tengo que pasar hambre, pero la verdad es que es un precio demasiado bajo que pagar.

Un dia, la sakura cándida y dulce que la crema y nata de la sociedad Japonesa conocía, decidió tomar una decisión, decidió seguir sus sueños, a muchos les pareció una completa estupidez, un capricho de niña rica, tengo un don, y lo quiero usar, Quiero ser una bailarina de Ballet, una de las grandes, viajar por el mundo y conquistar escenarios, a pesar de que últimamente he tomado demasiadas desiciones drásticas que han encendido mi carácter, sigo siendo la misma niña soñadora, que antes. ¿Qué hay del Amor? ni siquiera se lo que significa la palabra amor, no sueño con un príncipe azul, y el dia que me encuentre con lo mas parecido a uno, espero darme cuentas antes de darme de bruces contra él.

¿Qué hago intentado levantar a este hombre? no lo sé, es solo que se ve un poco ebrio, bueno je, muy ebrio, al parecer no alcanzó a llegar a su habitación, está tan borracho que no puede mantenerse en pie. y aunque tiene aliento alcohólico se puede percibir un olor a menta en sus ropas¿será su perfume?

-Señor, necesito que me ayudé, me puede dar la tarjeta de su habitación, no, no me mire de esa forma, solo soy la camarera, vamos! voy a ayudarle a llegar a su habitación nada más.

-¿Yin? Que haces aquí- fue lo único que alcance a escuchar, luego me tomó entre sus brazos y me apretó contra el, mi mundo no paró de dar vueltas mientras me apretaba contra su pecho y su calor traspasaba de su cuerpo al mío, y después, me besó, me besó como nunca nadie lo había hecho antes¡bueno, nadie lo había hecho antes! sus labios estaban muy secos, y sabia a alcohol, pero me abandoné de la manera mas descarada a sus besos, aunque sabia que me estaba confundiendo con otra¡Me estaba confundiendo con otra, y no me importaba¿Por qué? porque nunca nadie me había abrazado y me había dado un beso, por lo menos de amistad, nadie se había acercado a mi, yo siempre tomaba la iniciativa, yo era la que siempre estaba mendigando el amor de los demás. de repente él me soltó se apartó de mi como si lo quemara, en sus ojos pude ver rabia, y algo que no supe reconocer, ese algo me congeló en mi sitio.

- Eres una perra, como siempre! me dijo, sus palabras me helaron e hicieron sentir un frío interior que me quemaba por dentro, antes de poder contestarle como había estado aprendiendo a hacer, se soltó a llorar, con la cabeza agachada, y ahí sentado sobre el suelo, se veía demasiado vulnerable, tocó una fibra dentro de mi ser que me hizo sentir hasta cierta simpatía por el. Eso me freno a tomar represalias en su contra, y en cambio, lo tomé por la barbilla, quería que me viera, que se diera cuenta que yo no era la persona que el creía.

-Mi nombre es Sak, y soy la camarera de turno, si me da la tarjeta de su habitación lo ayudaré a llegar, le dije, algo se disparó y por un momento, un breve momento vi una pequeña sonrisa reflejada en sus ojos, asintió con la cabeza y me permitió ayudarle.

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Si lo demonios tuvieran cara de demonios, la gente no caería en su trampa, los demonios deben tener cara de ángeles para tentar a los mortales, cada vez me convenzo mas de eso¿Qué hace esta niña con cara de ángel en mi habitación, intentando meterme en la cama¡Tentarme! eso es lo que hace, con sus cabellos castaños, su pequeña boca, y el par de esmeraldas que tiene por ojos, es la tentación en carne viva, Sak es su nombre, eso fue lo que dijo, solo por su nombre y el color de sus ojos me di cuenta que no es la misma mujer que me atormenta dia y noche, son tan parecidas, el mismo porte, la misma mirada, no. me equivoco, Yin tenia el conocimiento carnal gravado en los ojos, hasta ahora me doy cuenta, esta es una niña, su mirada es demasiado inocente para ser una mujer; jaja y aquí estoy otra vez, haciendo juicios solo por el aspecto de las personas, ya comprobé que no soy infalible, pero aun así lo sigo haciendo. Una idea cobra vida en mi cabeza, Venganza, venganza a todas las Yin del mundo, venganza en contra de todas las mujeres del mundo.

-Quítate la ropa y métete conmigo en la cama! no era una petición, era una orden, se queda callada, seguro que lo está pensando, de repente su rostro se desfigura, y me suelta una bofetada.

-es usted un cerdo!, yo solo estaba intentado ayudarlo, como se atreve, no me acostaría con usted ni aunque fuera el ultimo hombre sobre la tierra. Arroja la almohada que tiene el las manos e intenta salir de la habitación como alma que lleva el diablo. No sin antes oír mi último comentario, Ya lo veremos, le dije. Es raro, pero parece que hasta una simple camarera tiene más escrúpulos que la hija de uno de los hombres más poderosos de China.